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¿Cómo cumplir TODOS tus objetivos de año nuevo?

Año con año, el 31 de diciembre, nos sentamos a la mesa esperando el fin de año con al menos 12 propósitos a alcanzar durante el que comienza, entre los objetivos más comunes encontramos comenzar una dieta, bajar de peso, ir al gimnasio o iniciar alguna actividad deportiva. Y aunque estas líneas se van a enfocar principalmente en este tipo de actividades, lo aquí descrito debe ayudarte a alcanzar cualquier tipo de meta que te pongas para el año venidero, ya sea acabar tu tesis, aprender un nuevo idioma o comenzar a ahorrar.


Antes que nada debemos considerar que para lograr un objetivo requerimos de varios factores, el primero de ellos naturalmente es querer o necesitar algo, el objetivo en si mismo. En segundo lugar necesitamos la voluntad de comenzar a perseguir nuestro objetivo, lo que se facilita cuando tenemos una necesidad y no un deseo, pues la necesidad nos lleva naturalmente a buscar soluciones o acciones, mientras que el deseo en la mayoría de los casos será pospuesto continuamente. El tercer elemento necesario es un plan a seguir, y finalmente será necesaria la dedicación y perseverancia para continuar en el camino, que normalmente no es cosa sencilla.


El primer factor, un objetivo, una meta, un deseo, normalmente es sencillo, una vez más, en año nuevo tenemos al menos 12. El segundo, la voluntad de comenzar, es algo más complejo, aquí es en donde la mayor parte de los propósitos y sueños mueren, siendo la postergación el principal culpable, como ya dijo alguien, el cementerio es el lugar más rico de todos, pues está lleno de ideas, de negocios, de sueños que nunca se llevaron a cabo. Cuantas veces no hemos escuchado, o dicho, ¿la dieta? “la empiezo el lunes” posponiendo así indeterminadamente el inicio de nuestro camino hacia ese objetivo. No obstante, una cosa es clara, no bajaras de peso, encontrarás un mejor trabajo, viajarás más o acabarás tu tesis si no das el primer paso.


Pero supongamos que como es común, el entusiasmo de un nuevo año te lleva a dar ese primer paso, debo decirte que generalmente esto tampoco será suficiente. Todos aquellos que hemos trabajado o asistido a un gimnasio, sabemos que Enero es, probablemente, el peor mes, pues mucha gente que se ha puesto esa meta de comenzar a hacer ejercicio y/o bajar de peso llena los gimnasios, pero lo hace por unas semanas, la afluencia comienza a bajar hacia febrero, y en marzo la asistencia está básicamente normalizada, sin duda la venta de membresías anuales en Enero es uno de los mejores negocios para un gimnasio.


Pero, ¿por qué pasa esto? Es común ver gente que inicia su práctica de forma muy entusiasta, prácticamente se quieren comer el mundo, o el gimnasio, en un día; quieren bajar la cena de navidad y la de año nuevo en una sesión y verse como modelos en un mes, lo que es peor, hay entrenadores que los alientan haciéndoles creer que esto es posible, y en el ímpetu de trabajar duro, de hacerlo todo de una buena vez, queman su energía y su entusiasmo rápidamente, lo que eventualmente resulta en abandonar sus esfuerzos para alcanzar su meta. Cuestiones similares suceden cuando comenzamos una dieta, queremos cortar de golpe todo la comida mala o dañina que hemos ingerido por un largo tiempo, más veces que menos el esfuerzo se vuelve insostenible y rápidamente rompemos la dieta.


Veámoslo desde otra perspectiva, imagina que un día decides iniciar un viaje, algo como viajar en auto de los Ángeles a Nueva York, que pasaría si no tienes un mapa y simplemente comienzas a manejar esperando llegar a tu destino, peor aun, tienes prisa para llegar, es altamente probable que sin conocer el camino y sin un mapa o una guía, termines perdiéndote una y otra vez, finalmente, la frustración te llevará a abandonar el viaje.


Programación y progresión

Entonces, ¿cómo puedes lograr las cosas que te has propuesto hacer el próximo año?, o las que no has logrado cumplir aún, aquí es donde el tercer factor entra en juego, ¡tener un plan! Ya sabes qué quieres hacer, a dónde quieres ir, antes de que comiences a hacerlo es mejor que sepas cómo vas a hacerlo, y la clave del éxito son dos palabras: Programación y Progresión.


Para explicarlas de mejor manera usaré manzanas, en realidad serán pesas, pues es una forma muy sencilla de ilustrarlo, pero es aplicable a prácticamente todo lo que requerimos hacer en nuestro día a día. La programación es básicamente crear un cronograma, en el que programas (evidentemente) tu trabajo diario, semanal y mensual, la progresión representa aumentar continuamente (progresivamente) tu carga de trabajo.


Supongamos que tu objetivo de año nuevo es realizar una sentadilla con el equivalente a tu peso corporal, en mi caso eso serían 90 kg. Intentarlo en mi primer día de entrenamiento sería virtualmente imposible, de hecho muy peligroso. Pero si programo mi entrenamiento se vuelve más sencillo, esto lo haría de esta manera, en mi primer semana me enfocaría a trabajar con 10 kg, en la segunda con 20, en la tercera con 30, y así sucesivamente (o progresivamente) hasta alcanzar mi objetivo en los 90 kg.


En el caso de una dieta podemos aplicar el mismo procedimiento de manera inversa, si quiero dejar de consumir grasas, o azucares, o cualquier tipo de alimento específico, lo mejor sería hacerlo paulatinamente, por ejemplo, si quieres dejar de comer chocolate, y normalmente comes 5 diarios, en lugar de tratar de dejarlo de un día para otro, reduce tu consumo a 4 durante una semana, a 3 la siguiente, luego a dos, a uno, y hasta que logres dejarlo.


¿Por qué es tan importante seguir un plan y un sistema progresivo? Esto tiene mucho que ver con el elemento final que mencione anteriormente, el mantener la disciplina y la constancia para alcanzar nuestros objetivos, pues esto depende altamente de nuestro nivel de motivación para hacer las cosas.


La necesidad es un excelente motivador, pero cuando queremos algo que no es indispensable (al menos desde nuestra perspectiva) es más difícil mantenernos motivados, sobre todo cuando las cosas se vuelven complejas. Nuestro cerebro responde mejor a la gratificación o a la recompensa, si obtengo algo por hacer una cosa, la haré con mayor facilidad y me mantendré enganchado con esa actividad por más tiempo. Un ejemplo muy claro es ir a trabajar, a casi nadie le gusta ir a trabajar, menos aún si eso implica despertarte muy temprano, o pasar muchas horas en la oficina, sin embargo trabajar te da dinero, si trabajar no nos diera una recompensa, no lo haríamos.


Lo que un sistema progresivo nos da es una recompensa casi inmediata, retomemos el ejemplo de los 90 kg. Si lo pienso como un objetivo a largo plazo, lograrlo puede tomarme al menos 9 semanas, aunque probablemente me tome mucho más, pero si lo veo de manera progresiva, cada semana, incluso cada día tengo la oportunidad de romper una meta, de obtener una recompensa (en este caso psicológica), pues al final de la semana puedo llegar a casa y decir “!lo hice!, alcancé mi meta de 10 kg”, y la próxima semana me mantendré motivado para alcanzar la siguiente meta de 20, y cuando me tope con una dificultad, con algo que no había planeado, las probabilidades de que desista son mucho menores, pues puedo ver con mayor claridad que he logrado gracias al esfuerzo que he realizado hasta ese momento, y así el camino se me hará más corto, que si sólo me hubiese enfocado en los 90.


Debemos recordar que eventualmente nos vamos a topar con dificultades en nuestro camino, cosas con las que no contamos al realizar nuestro plan; en ocasiones habremos planeado que en la semana 4 debería completar 40 kg. Pero no lo lograremos, esto es normal, es parte del proceso y generalmente va a pasar más veces de las que queremos, finalmente el camino al éxito rara vez es recto.


Finalmente la clave no está en iniciar y no está en la meta, está en el proceso, y eso es lo que constantemente perdemos de vista tratando de alcanzar nuestros objetivos lo antes posible, así que en lugar de intentar hacerlo lo más rápido posible, planea tu ascenso a ese objetivo, aún más importante, disfruta tu proceso para alcanzar tu objetivo, encuentra satisfacción en cada paso que das hacia tus metas.

© 2020 Krigerskole.

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